Desde 1999 nos llega el, por el momento, último trabajo de la banda suiza MYALL-LAKE. Este CD titulado “3” contiene un puñado de canciones interesantes y variadas, con un hard rock que oscila entre los cánones clásicos del género y la innovación con sonidos más alternativos.
El corte que abre el álbum “You call it love” es un tema de estribillo pegadizo con unos riffs de guitarra que recuerdan a bandas de mediados de los noventa como los irlandeses Gun. El disco continúa con “Lady in black”, otra canción que demuestra la facilidad de estos suizos para componer estribillos pegadizos. En este caso, comienza con un cambio de ritmo y unos coros, y consigue así que pases un par de días canturreándolo sin poder quitártelo de la cabeza.
Entre las canciones más alternativas encontramos “Dead or alive”, con una base rítmica funk-rockera que recuerda vagamente a RED HOT CHILI PEPPERS. El tema resulta deficiente, sobre todo porque la voz de Chris Hügli no parece encontrarse a gusto en los pasajes más funkis, ni da el tono adecuado en unos agudos demasiado forzados. Sin lugar a dudas, la canción más discordante de todo el album. “Freeze” también se aleja del hard rock típico y se deja invadir por el espíritu de Santana, incluido el solo de guitarra. Tiene cierto valor como curiosidad, pero tampoco acaba de convencer. Así mismo “Never come back” también pertenece a la parte más alternativa del CD debido a su ritmo marcado, aunque el sonido contundente de las guitarras arroja un resultado más atractivo.
Lo mejor del disco llega al final con los dos temas más rockeros de todo este “3”. Por un lado, “Road to hell”, que es un tema rápido y muy heavy sobre la vida en la carretera. Imagino que debe ser uno de sus temas que mejor funcione en directo. “Anywhere” sube aún más las revoluciones y se convierte en uno de mis temas preferidos del disco. Las guitarras rebasan la frontera del hard rock y suenan a un heavy metal clásico.
El cd incluye una doble dosis de las inevitables baladas. “Sad but true”, representa la tradicional canción de amor rockera de estructura sencilla y repetitiva., con un efectivo final en el que el cantante repite el estribillo acompañado únicamente por las guitarras y un bajo acústico que logra un efecto bastante curioso. Precisamente por su sencillez, se convierte en uno de los temas que más se graban en la memoria al escuchar este “3”. La otra balada, “Memories” se aleja de los tópicos principalmente por la manera de entonar del cantante y por los instrumentos de percusión exóticos que aparecen. Sin embargo, la mezcla resulta atrayente.
Dos “outros” se encargan de cerrar este álbum, que deja un buen sabor de boca.En resumen, Myall-Lake demuestran en este CD una habilidad especial para escribir estribillos resultones y para recoger diversas influencias musicales imprimiéndoles un sello personal. Este sello personal sobre todo se caracteriza por la característica voz de Chris Hügli, alejado de los tonos típicos del hard rock, ya sea de los agudos a lo Glenn Hughes o de los timbres rotos a lo Brian Johnson. Sin embargo, en algunas ocasiones parece que las composiciones de la banda no se ajustan del todo a su voz, sobre todo en temas que exigen un tono relativamente agudo. Esta es la principal crítica que se le puede hacer al sonido del CD. La base rítmica cumple su función sin alardes y las guitarras suenan con bastante contundencia.
En definitiva, MYALL-LAKE amalgaman un buen puñado de influencias distintas que dan lugar a temas muy rockeros y pegadizos, auténticos éxitos en potencia. Si en vez de ser suizos fuese británicos la prensa ya les habría encumbrado como la gran esperanza blanca del rock n’roll. Por ejemplo: no tienen nada que envidiar a THE DARKNESS.